Dos cosas contribuyen a avanzar: ir más deprisa que los otros, o ir por el buen camino.

Publicado en por kaaba.over-blog.es

Calella sábado 05 de mayo.

Dos cosas contribuyen a avanzar: ir más deprisa que los otros, o ir por el buen camino.

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J

oan se dirigía a la playa. Ángel le había comunicado que estaba  saliendo de puerto de de Masnou y que en treinta minutos estaría en la zona de Calella. Noto que alguien se aproximaba rápidamente por su espalda. Joan realizo un quiebro quedando a un lado de su perseguidor, que resulto ser un niño de nueve o diez años. Joan le cogió de la mano al vuelo con la fuerza suficiente para que no pudiera escapar.

 

— ¿Por que me sigues—? El chico le miro sorprendido.

 

—Un señor me ha pedido que le diera este teléfono.

 

— ¿Donde está ese señor?

 

—En ese banco—. El niño se giró indicando un banco que ocupaban dos mujeres en apariencia madre e hija. —Se ha ido…

 

— ¿Cómo te llamas—? El niño le miro a los ojos sin comprender bien lo que pasaba y le contesto.

 

—Me llamo Jordi—. Joan soltó al chico

 

—Jordi, no deberías hacer favores a desconocidos.

 

—Su amigo me dijo que usted me daría dinero para comprarme chuches—. Juan saco un billete de cinco euros y se lo dio.

—Toma, Jordi te lo has ganado. El chaval salio corriendo en dirección a un quiosco. El teléfono sonó cuando Jordi llegaba a un gran cartel que presentaba las últimas novedades heladas del verano.

 

—Hola soy Tobías. Pilar ya te abra hablado de mí. Después de la escena de película que has realizado en el apartamento he pensado entrar en contacto contigo al estilo de los clásicos del cine de espías.

Juan recorrió el paseo con la mirada intentando localizar a Tobías sin resultado, eso le puso tenso.

 

—Gracias a tu broma, he estado a punto de romperle el brazo a ese crío.

 

—No te enfades y vamos a hablar. ¿De dónde has salido?, ¿que tienes que ver con esa gente?

Parecía que Tobías se divertía con la situación y por el momento no parecía peligroso, eso hizo que Joan se atreverse a tensar la cuerda.

 

—Puedes empezar tu a contestar mis preguntas ¿Sabias que nos iban a atacar?

 

—Pues no, no lo esperaba. Mi intención era observaros hasta encontrar el momento de entrar en contacto—. Contesto Tobías

 

— ¿Por que los vigilas?

 

— Se puede decir que tienen algo que necesito, pero eso es secundario, su seguridad y contactar con ellos es lo primordial.

 

—Ya veo que su seguridad también es importante para ti— Comento Joan sin demasiado entusiasmo.

 

—Entre todos juntos no podrían pagarte ni un día de trabajo; ¿que quieres conseguir de ellos—? Pregunto Tobías.

 

—Mi única aspiración es que no corran peligro y que aprendan a desconfiar de gente bienintencionada como tú.

 

— Eso dice mucho en tu favor pero te equivocas solo yo se el peligro real que corren y como protegerlos.

 

—Tengo interés en conocer tu punto de vista en algunos temas que me intrigan.

 

—Adelante no te cortes. Estoy dispuesto a satisfacer tu curiosidad si está en mi mano.

 

— ¿Que pasó en la fábrica y de que árbol es la sombra dónde te proteges?

Tobías sabia que si ganaba la confianza de Joan su objetivo seria más fácil de conseguir Joan había demostrado que era un buen profesional algunos pensarían que fue suerte que abriera la puerta de la terraza pero la suerte llega antes a los que saben buscarla y Joan lo hacia bastante bien. Decidió soltar algunos hilos Tobías sabia perfectamente quien era Joan y para quien trabajaba.

 

—Lo que paso ya deberías saberlo. Tuve suerte de poder escapar de la masacre que sufrieron mis compañeros ellos mandaron las dos piedras a tus amigos poco antes de que los asesinaran por orden de personas que están muy por encima del poder de los gobiernos que dirigen este planeta. La agente Schneider de la CIA, ya la conocisteis al llegar al apartamento, ha sido ejecutada después de salir de la casa  por una organización que ella suponía “amiga”  Había fallado en su misión Sus practicas como agente de acción era básica. Posiblemente de haber  conseguido su objetivo igualmente hubiese sido asesinada.

Cuando supieron que veníais quisieron comprobar algo en el apartamento con urgencia y Schneider estaba cerca en el peor momento…

Lo siento pero esto es todo lo que voy a decirte como gesto de buena voluntad está conversación continuara con tu jefe cuando le entregues el teléfono que tienes en la mano, debo dejarte. Saluda a mis nuevos amigos.

 

—Te agradezco la información. Haré todo lo posible por tu causa mientras no perjudique la mía.

 Joan cortó la comunicación. El yate de Ángel hacia un par de minutos que despuntaba en el horizonte.

 

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