La ignorancia es la noche de la mente; pero una noche sin luna ni estrellas.

Publicado en por kaaba.over-blog.es

Barcelona. Domingo 31 de diciembre.

La ignorancia es la noche de la mente;

pero una noche sin luna ni estrellas.

 

P

ipi y Pilar subían la compra con la que pensaban celebrar la cena de fin de año. Los cuatro pisos que tenían que subir para llegar a casa de Pilar eran una prueba física que hacia que fueran contadas las visitas que recibían.

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—Espera… estas escaleras pueden conmigo—. Dijo Pípi

 

—Pues hay días que yo las subo cuatro veces.

 

Pípi tomaba nota mental de cada peldaño que subía, ignoraba que lo mejor era dejarse llevar. 

 

—Tercero… Ya solo falta uno—. Se dijo a sí misma intentando darse ánimo y suspirando.

 

Pilar que iba delante saco las llaves del bolso y abrió la puerta mientras Pípi subía los últimos escalones.

— ¿Dónde dejo las bolsas—? Pípi se sentía satisfecha y agotada por haber subido las bolsas.

 

—Ven a la cocina, ves sacando las cosas y yo las ordeno—. Pípi descargo la compra en la encimera realizando un último esfuerzo.

 

—Ya está, ahora descansamos un momento y empezamos a preparar la cena—.

 

Pilar abrió la nevera para sacar unos congelados.

 

— ¡Faltan las bebidas!

Pípi empezó a picar de una bolsa de patatas fritas que acababa de abrir.

 

—Tranquila, Francisco y Sergi han quedado con Cesar para venir todos juntos. Traerán lo que falta.

 

Pilar y Francisco habían organizado la fiesta en su casa.

 

Fue Francisco quien hacia ya quince años se fijó en Pilar, una joven pre-universitaria. Su pelo rubio y la expresión de sus ojos cautivaron a Francisco que ignorando la timidez que le producía el sexo contrario no dudo en hacerse notar para captar la atención de Pilar.

 

Pilar y Pípi se conocieron por medio de un amigo común.

La conexión fue instantánea y así seguía después de diez años. Durante ese tiempo Pípi se había separado de su marido y había conocido a Sergi su actual pareja. Francisco y Pilar mantenían su relación a base de práctica y conformismo. Cesar que trabajaba con Sergi, era como un cuñado postizo de Pípi que transmitía buen rollo a todo el mundo, aunque en ocasiones el resto del grupo se esforzara en ponerlo en duda.

 

Todo estaba preparado, la mesa se quedaba pequeña con toda la comida en exposición. Los amigos charlaban y hacían bromas.

Pípi observó que Sergi tenía un paquete en las manos.

 

—Esto es para vosotras—. Las dos Pilis se acercaron a Sergi con una sonrisa.

 

— ¿Nos habéis comprado un regalo?

 

—No, que va; estaba en la puerta cuando hemos subido he visto el paquete con está tarjeta y vuestros nombres.

 

Pilar miraba intrigada el paquete.

 

— ¿No lo vas a abrir?

 

—No tiene remite—. Comento Pípi tras voltear varias veces el objeto.

 

—Es un regalo, ábrelo ya—. Pilar alargó la mano y arranco parte del envoltorio, Todos estaban pendientes de Pilar y Pípi.

 

—Es una caja de phorexpán, no pesa mucho —. Pípi depósito encima de la mesa lo que parecía el contenedor de una barra de helado, y levanto la tapa dejando a la vista dos estuches de madera. Pilar decidió especular. ¿Que podían ser aquellos dos objetos?

 

—Son  joyeros, y uno es para mí —. Pípi cogió una de las cajas y la abrió, una pequeña tela envolvía lo que resulto ser una piedra oscura del tamaño de una nuez.

 

— ¡Ala que guapa!

 

Parecía un canto rodado solo que poseía un curioso reflejo metálico. Pípi abrió el otro estuche que confirmo que el contenido de las dos cajas era el mismo. En el fondo del estuche había un ala de mariposa, Pípi la cogió y los dibujos de vivos colores se descompusieron manchando la mano de Pípi.

 

— ¡Que asco!… esto lo habéis hecho vosotros—. Pilar preguntó a Francisco.

 

— ¿Es la piedra, de mi horóscopo?, ¿Por que has puesto un ala de mariposa?

Francisco miró interrogante a Sergi y a Cesar y añadió.

 

—Os repito que nosotros no os hemos hecho el regalo.

 

Nadie reconoció haber sido el autor del obsequio. El inicio inminente de la celebración para la cual se habían reunido provocó que las cajas y sus contenidos quedaran olvidadas en pocos minutos.

Faltaban pocos minutos para las doce de la noche.

Un año más estaba apunto de terminar, pero el que entraba no iba a ser como los anteriores, ese día se iniciaba una experiencia para el grupo reunido, que determinaría el destino sus vidas para siempre.

 

La misma noche de fin de año Pilar tuvo el primero de los muchos sueños que le sucederían  en el futuro.

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