La intervención más sutil es un consejo, la más evidente el sometimiento.

Publicado en por Fran Borg

Haifa viernes 18 de mayo.

La intervención más sutil es un consejo, la más evidente el sometimiento.

 

C

esar aprovechaba todos los minutos del día con intensidad. El tiempo pasaba y quería conocer todo lo que le interesaba a Esther por lo que pasaban muchas horas charlando fomentando su “relación de amor odio”. Como en su día hicieron Sansón y Dalila o Láncelot y Ginebra.

 

—Vuestros dirigentes religiosos pretenden imponer la doma sexual. La iglesia romana repite una y otra vez que la homosexualidad no se da en la naturaleza y que implica la extinción de la especie. se le debería hacer entender al Papa y sus asesores, que la homosexualidad, si de da en la naturaleza en primates y en otros animales, mientras que lo que no se da precisamente, es la castidad que, por otra parte, implicaría la extinción de las especies desde el punto de vista biológico.

 

—En mi país no hacemos solo el amor para procrear y los homosexuales no tienen más problemas que el resto de la gente. Lo que dice el papa influye poco en la sociedad

 

—Es posible que creas que los habitantes de estas tierras somos unos ignorantes con respecto a lo que sucede fuera de nuestro estado. Leo y me intereso por lo que sucede en España y no es eso precisamente lo que tengo entendido.      ¿Que me dices de los atentados?, ¿de los secuestros de ETA? ¿Y de los independentistas catalanes que crean el terror? ¿Acaso ellos no atentan contra un estado legalmente constituido? Que haréis cuando dentro de 50 años haya mas musulmanes en Andalucía que españoles, tal y como ha pasado en Kosovo, y estos musulmanes pidan la independencia poniendo coches bomba, tirando piedras y cócteles molotov..., que haréis? ¿Os vais a pintar las manos de blanco?

 

—Yo También me intereso por lo que sucede aquí y no se que creer de lo que dicen de vosotros

Todos los días se confiscan tierras, casas y propiedades palestinas para destruirlas y construir sobre ellas colonias residenciales, con sus comodidades mas sobresalientes como piscinas y parques entre otras para que colonos judíos compatriotas tuyos, o de la lejana Rusia, Polonia, u otros... vengan a ocuparlas porque Dios os dijo hace miles de años que esas tierras eran para vosotros... veis un hueso… el resto de un animal, y afirmáis que es la tumba de un rabino venerable excusa que ya sirve para confiscar medio pueblo, arrasar olivos, casas y todo cuanto se encuentra en medio.

Los niños colonos son educados en el odio y el recelo, viajan en autobuses blindados, viven en mansiones, les adiestran en el manejo de las armas y les incrementan su ego como judíos. Acaban por creer que es lícito robar y destruir, a esa gente desaliñada que rehúsa ocupar el puesto que sus padres han dispuesto para ellos. Gente que a pesar de las oportunidades que el pueblo de Israel les ofrece para que se integren en su comunidad prefieren poner bombas en sus calles. Los niños ven como los palestinos vienen a trabajar a las empresas de sus padres y no al revés. Esa gente no tiene coches ni cosas bonitas. Eso es así es porque dios lo quiere Es evidente que sufren el castigo divino por sus maldades. Los Israelíes son seres humanos superiores, la raza elegida que tiene el derecho exclusivo de recibir el pago en la tierra reservado a aquellos que siguen escrupulosamente los mandatos divinos.

Esther no acababa de estar de acuerdo con Cesar: no era judío no era palestino ni siquiera seria capaz de situar cinco países de oriente próximo correctamente en un mapa. Conversaciones como estas hacia años que no las tenia sin embargo decidió contestarle con un párrafo con el que los críticos del sistema de si país solían comenzar sus debates.

—La guerra es perfectamente acabable. La paz es posible. Solo es cuestión que los dos pueblos y sus líderes; sobretodo sus líderes la deseen por encima de todo: de la tierra, de las fronteras, de la sed de venganza y de supuestos encargos divinos.

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— ¿No crees que en este país hay demasiada violencia—. Pregunto Cesar con aire conciliador.

Esther no contesto era evidente que su visión de la realidad como la de Cesar se cimentaba desde la base de tópicos, lo ultimo que quería era ofender a Cesar rebatiendo su discurso, haciéndole ver que las afirmaciones basadas en medias verdades siempre caerán en el saco de las mentiras. Tras un corto silencio Esther añadió.

 

—Mañana y pasado no podré venir a verte tengo servicio.

 

— ¿Podré llamarte?

 

—Claro, a cualquier hora, espero que no te olvides.

Momentos después iniciaban   los preparativos para una tregua incondicional que prometían ser largos y extenuantes, en el dormitorio de Esther 

 

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