Las leyes demasiado benévolas, rara vez son obedecidas. Las leyes demasiado severas, rara vez son ejecutadas.

Publicado en por kaaba.over-blog.es

Madrid. Sábado 21 de abril.

Las leyes demasiado benévolas, rara vez son obedecidas. Las leyes demasiado severas, rara vez son ejecutadas.

 

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n chalé con jardín en el centro de la ciudad de Madrid era el punto dónde iba a tener encuentro la reunión. Estaba ubicado en las inmediaciones de la calle Reina Victoria. La casa construida en mil novecientos treinta, era una antigua residencia de monjas que tras una intervención a fondo se había hecho habitable. Isaac bajó del coche y despidió al chofer. La verja estaba abierta así que pasó dirigiéndose a la entrada de la casa. Llamó al timbre y tras una breve espera un hombre de mediana edad vestido con traje y corbata abrió la puerta.

−Bienvenido señor Sinlay le esperan en el porche, por favor, acompáñeme−. Los dos hombres atravesaron un salón para acceder al porche.

−Señores, el señor Sinlay ha llegado.

−Gracias Monroe, comunique a seguridad que activen el protocolo de vigilancia y retírese−. Isabel López, que era la anfitriona se levantó de la butaca para atender a su invitado.

−Isaac me alegro de verte−. Isabel tenía veintisiete años y la apariencia típica de la gente guapa, que solo se conseguía seleccionando generación tras generación, amistades y genes.

−Estos son Diego y Thomas−. Diego que era el mayor de los cuatro aparentaba unos cincuenta años, tenía el pelo blanco y engominado hacia atrás. Diego dirigió sus pequeños ojos enmarcados por unas gafas ligeras, en dirección a los de Isaac en señal de reconocimiento, con una expresión serena, que transmitía una gran inteligencia. Thomas era moreno, sus entradas hacía años que habían despejado su frente. Rondaría los cuarenta. Su mirada era profunda e inquisitiva. Una fina perilla aumentaba la sensación de que podía saber todo de una persona con solo mirarla. Isabel orientó a Isaac en la conversación que estaban teniendo.

−Isaac, supongo que estás informado que se está perdiendo el control de grandes zonas del continente africano y de Asia. Mi opinión es que imponer una democracia camuflada de buenas intenciones traerá problemas aun mayores de los que a día de hoy pretenden solucionar. Thomas opina que no es posible confiar en el pueblo para que democráticamente elija a un representante común.

Isaac se limitó a escuchar sin intervenir por el momento en el debate, mientras se sentaba junto a Diego que por su gesto se disponía a replicar a Isabel. insurgenCIA

−Cómo los hechos han demostrado en Iraq, si bien es posible derribar un régimen pistola en mano, es imposible establecer una democracia con el mismo método.  La población se muestra perezosa, ignorante y está sujeta a la manipulación de sus dirigentes. Estos por su parte rechazan los planes de industrialización que les presentamos, se niegan a recibir créditos para su desarrollo. De hecho, la economía que practican es tan hermética que no nos permite adecuarla al bien común.

Diego era capaz de manejar grandes cantidades de información que una vez obtenida difícilmente olvidaba. Rara vez consultaba un documento dos veces.

Diego siguió hablando.

 −Los insurgentes casi siempre inferiores en número, escasamente armados y diseminados en un territorio determinado, intentan infundir un clima de completa inseguridad. Lo que obliga a sus adversarios a hacer dos cosas: en primer lugar esparcir sus fuerzas ofreciendo así un blanco al enemigo y, en segundo lugar, emplear su aplastante fuerza de tiro con lo que inevitablemente daña y hiere a la población civil. En consecuencia, los revolucionarios se valen por así decirlo del poderío militar de sus adversarios para lograr que les odie la población civil.

Thomas era el hombre de acción. Viajaba, negociaba, urdía complicadas tramas internacionales para conseguir los objetivos de la organización. Tras apurar su copa intervino.

−Tanta resistencia a la penetración de nuestro modelo de economía debe estar controlada por un poder en la sombra que está creando necesidades ajenas a los intereses de nuestra sociedad.

Sospechábamos desde hace años de la existencia de una comunidad que se autodenomina los Kaabolos. Su existencia era teórica porque nunca habíamos tenido contacto con ellos. Su trabajo señor Sinlay, nos permitió descubrir las instalaciones de “la fábrica”. Ahora sabemos que son reales. Son un problema prioritario a solucionar y éste se incrementa exponencialmente día a día, por lo que no podemos prorrogar acciones de defensa contra quien pone en peligro la estabilidad del planeta.

Isaac no se esforzaba en disimular que las palabras de Thomas  le hacían sentirse incómodo.

−No me arrepiento del trabajo que realicé para localizar a ese grupo. ¿Pero ¿era necesario matarlos a todos?− Thomas miró directamente a los ojos de Isaac.

−Sí, lo era. Con que hubiese escapado uno sólo, podía haber escondido información confidencial para ellos. Necesitábamos entrar en su organización, descubrir cómo trabajan, ver sus mesas de trabajo y sus archivos en un día cualquiera. Todo debía quedar intacto. Sin  embargo todo parece indicar que nos estaban esperando. ¿Entiende? Que esa gente conocía de antemano nuestros planes−. Diego mostró unos documentos a Isaac.

−No podemos fiarnos de nadie. El caso que nos ocupa es demasiado importante. Conocemos la implicación de importantes personajes, muchas veces presuntos “amigos”, implicados en tramas terroristas. Al-Qaeda blanquea cientos de millones de dólares en Arabia Saudí a través de instituciones benéficas. Una información que  las agencias de inteligencia internacionales creen que nos ocultan. A través de investigar a esos personajes hemos podido hacer grandes descubrimientos.

Isabel se sirvió una copa mientras atraía la atención de Sinlay.

−Como esperábamos la recesión económica mundial nos ha permitido pasar desapercibidos libres de miradas acusadoras. Habría sido imposible para nosotros desarrollar un plan para el mundo si hubiéramos estado sometidos a la luz de la opinión pública durante todos estos años. Pero, gracias a ello, ahora el mundo es más sofisticado y está más preparado para un Gobierno Mundial. La soberanía supranacional de una élite intelectual junto con los principales banqueros es preferible a las ansias de autodeterminación nacional de los siglos pasados.

Diego continúo hablando tras las palabras de Isabel.

−En la actualidad, la nueva estrategia afirma que la hegemonía del mundo está menos amenazada por ejércitos que por tecnologías susceptibles de provocar catástrofes que pueden caer en manos de unos pocos grupos resentidos. En lugar de una rivalidad estratégica, el concepto difundido es: las grandes potencias del mundo se hallan actualmente en el mismo bando, unidas frente a los peligros comunes de la violencia y el caos terrorista. Los gobiernos occidentales por fin tienen su excusa para degradar las libertades de sus ciudadanos.

Isabel se levantó sabiendo   que atraería la atención de los tres hombres. Paseó su cuerpo mientras añadía sin dirigirse a nadie en particular.

− ¿Es mucho suponer que esos Kaabolos conozcan la repuesta de cómo está constituido el esqueleto de todo el terrorismo islámico mundial? Si nosotros tenemos el control de los recursos, ellos solo pueden tener dinero. ¿Cómo se financian? ¿Quién coordina desde la sombra sus organizaciones? Es nuestro deber averiguado, por el bien del orden global.

Thomas tomó la palabra.

−Permitir que los capitales del paneta se concentren entre unos pocos elegidos acarrea sus consecuencias. Comieron de nuestra mano y ahora nos muerden. Cuando se volvieron descaradamente contra nosotros, les retiramos completamente la ayuda. Ahora la opinión pública tiene los ojos puestos en esos especuladores  y nuestra relación con ellos es prácticamente nula. Podemos esperar solo es cuestión de tiempo que queden estrangulados por la falta de recursos.

Isabel volvió a sentarse, se arregló la falda y cruzo las piernas manteniendo una pose mil veces estudiada para captar la atención.

  −Localizaremos a esas cabezas pensantes que se han hecho cargo de nuestros ensayos y los han puesto en nuestra contra. Isaac ¿cómo está la situación en Calella?

−La actividad de los Kaabolos se ha neutralizado pero estoy seguro que sólo es cuestión de tiempo que consigan reorganizarse.

Isabel entregó una carpeta con documentos a Isaac.

−Aquí tienes información básica e instrucciones. En breve iniciaremos una campaña de desinformación que promueva la creencia por parte del gobierno de la existencia de datos que indiquen el peligro de ataques terroristas en Cataluña.

Thomas se dirigió a Isaac.

−Isabel permanecerá en Madrid, será tu enlace. Diego te suministrara la información que sea necesaria. En el momento oportuno iniciaremos la propagación de un agente biológico experimental. El fin es exterminar la totalidad de los Kaabolos.

Diego mostró unos gráficos que representaban variables de efectividad por kilómetros cuadrados según los métodos de dispersión del agente biológico.

−Los expertos recomiendan que el proyecto se inicie en algún punto de la red del suministro de agua, aunque no hay que descartar otros métodos de difusión.

Isaac dio su opinión aun sabiendo que lo que dijera no modificaría unos planes que él debía acatar.

−El genocidio apenas ha tenido éxito a lo largo de la historia ya que las nuevas generaciones han sustituido a los muertos.

AGUAIsabel sonrió con ironía

−En el caso de no poder exterminarlos a todos al menos se les puede arrebatar sus posesiones o tierras para ofrecérselas luego a los nuevos pobladores. Los “deshidratados” israelíes repiten estas mismas operaciones en cuestión con éxito. Poniendo sobre todo el énfasis en el empleo de una fuerza y superioridad militar aplastante y abrumadora.

La juventud de Isabel y sus muchos encantos no eran suficientes para que Diego no se irritara con su protegida por alguno de sus comentarios que consideraba estúpidos e innecesarios.

−Gracias Isabel pero no es este el caso−. Comentó lanzándole una mirada helada.

−Se trata de un exterminio total. Sospechamos que todos los Kaabolos poseen información genética modificada que es común entre ellos. Algo que los hace diferentes del resto de los humanos. Esos genes son la clave para que un virus propagado en el aire se active cuando detecte el componente genético exclusivo de un organismo Kaabolo. Existe un problema menor. Para desarrollar el agente que nos permita corregir la amenaza no nos sirven los cadáveres, necesitamos realizar  algunos ensayos en  organismos vivos.

Isaac hizo un gesto de conformidad. Se abstuvo de comentar que no estaba de acuerdo con los métodos ni con los objetivos de sus camaradas, algo inaudito en un componente de la élite de la que formaba parte. Una élite que tenía normas y criterios morales que no serían comprensibles según el concepto de la sociedad occidental. Sin apenas percibirlo se alejó del mundo fundiéndose en sus propios pensamientos. Sentía traicionar su vocación, tantas veces proclamada, de no interferencia en nada que el mundo no pudiese arreglar por sí mismo. Puede que todo empezara cuando instalaron esa antena. Buscando entre sus antiguos libros de jurisprudencia una base que impidiese su puesta en funcionamiento. Así encontró sus viejas anotaciones, sólo empezó su trascripción por nostalgia, o porque pensaba volver a utilizarlas de alguna manera. Y de esta forma acabo siendo sana afición, necesaria evasión y perturbadora reflexión. Escribía como simple juego mecánico, para reflexionar en solitario sobre sus propios errores. Se engañaba pensando que no estaba “creando” porque la creación, aun cuando es fuente de error, siempre se produce por amor a alguien distinto de nosotros.

Pero Isaac estaba pasando al otro lado de la barrera. Estaba creando, y más le hubiera valido no hacerlo. Su conciencia constantemente se permitía cuestionar sus acciones.

Una sentencia de quien fue su protector cuando era niño vino a su mente:

Mientras te contraigas en el vacío de la omisión puedes pensar que aún estás exento de todo juicio, pero tan pronto como manosees la arcilla, aunque sea electrónica, te conviertes en un demiurgo (dios), y quien se empeña en hacer un mundo ya está comprometido con el error y con el mal”.

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