Ciencia y Civilización. III Islám y génetica.

La  palabra Islam  significa “sumisión” considerar esa palabra un  sinónimo de humillación,  seria un error. Se debe entender  como la aceptación de que existe un “todo” que es infinitamente superior al ego individual o colectivo de las personas. 

 

Someterse es una actitud. En lugar de pretender brillar de manera individual el unir tu luz al resto del universo te hace pertenecer a algo que convierte en insignificante el brillo del Sol o cualquier otra estrella.

 

El credo del Islam “no hay más divinidad que Dios (el conjunto de todas la formas puras que generan estabilidad) y Muhammad es Su Profeta” (Aquel que enseña a las personas las cualidades del orden y el prejuicio del caos) resume en su simplicidad la actitud básica y el espíritu del Islam. Esta simplicidad de la revelación islámica implica además un tipo de estructura religiosa  diferente en muchos aspectos a la del Cristianismo. La ortodoxia basada en este credo es intangible y, por lo tanto, no está tan estrechamente vinculada con determinadas formulaciones de la teología dogmática, como en el caso  del Cristianismo.

 

El hecho de que el Islam en su síntesis más básica comulgue con las ideas que expongo por supuesto no es una invitación a que nadie se convierta a ninguna religión. Soy de la opinión de que existen formas menos dañinas de pertenecer a un grupo que favorezca la colaboración entre las personas sin tener que someterse (con humillación) a los caprichos y necesidades de los que dicen conocer la voluntad de ese que ellos llaman “creador supremo”.

 

Es necesario saber y no creer. Ser creyente o no,  esta condicionado por nuestro código genético y no puede ser implantado por medio de la educación. La religión, solo se puede imponer en aquel que necesita saber. Aquel que nace con necesidad de creer nunca le saciara el conocimiento, a falta de un sistema de creencias establecidas no tardara en crear las suyas  propias con el mismo afán con el que buscaría el alimento diario.